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miércoles, 17 de mayo de 2017

PERO AHORA, CON FE

Tu experiencia de Dios va a estar íntimamente ligada a todo lo que has hecho a través de tu vida para sobrevivir y tener el estatus que tienes hoy. Tu experiencia de la fe está basada en los conceptos que has creado en tu mente los que te han ayudado a sobrevivir. Estos conceptos que has usado sin Dios, los que te han traído hasta donde estás hoy, Dios los va a usar para que recibas el milagro que estás esperando. En la Biblia, hay tres historias donde cada uno recibió su milagro de manera diferente, y que se pueden comparar para explicar este punto; la historia de Jairo, la historia de la mujer del flujo de sangre y la historia del centurión romano.

Jairo le dice a Jesús: Ve a mi casa y toca a mi hija, y ella sanará. La mujer del flujo de sangre, dice: Si yo toco el borde del manto del Maestro, voy a ser sana. El centurión dice: No tienes que venir a mi casa, ni tienes que tocarlo; solo manda la palabra, y sanará. Jairo, “si tocas a mi hija”; la mujer, “si yo toco”; y el centurión, “solo di la palabra”.

En Mateo, Jesús le dice a la mujer del flujo de sangre “tu fe te ha sanado”, pero la fe de ella no es la misma que tiene Jairo, y no es la misma que tiene el centurión. ¿Por qué la fe de estos tres es diferente? Porque la manera en que ellos habían sobrevivido toda su vida, era diferente; pero lo que hace que los tres obtuvieran el milagro es que, al oír la palabra de Cristo, usaron lo que ellos sabían para sobrevivir, pero ahora lo hacían con fe. Y Jesús dijo, en Marcos 9:23: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

La mujer del flujo de sangre, había buscado la solución a su situación en diferentes doctores. Ella siempre estaba en una búsqueda constante, pensando en esto; pero, cuando agarró del borde del manto del Maestro ¿hizo ella algo diferente a lo que había hecho en los pasados doce años? No. Lo único diferente era que ella había oído que Él la podía sanar y ahora buscó la solución a su situación, pero con fe. ¿Qué fue lo que maravilló a Jesús del centurión romano? Que este le dice “manda la palabra, porque mi siervo sanará”. Pero eso no salió porque él era el más espiritual de estos tres. Su pedido a Jesús salió de que él era un hombre de autoridad en el ejército romano; cuando él pedía que se hiciera algo, se hacía, así que él le pidió a Jesús. El centurión hizo exactamente lo que había hecho toda su vida, lo único que ahora lo hizo con fe de que obtendría el resultado que esperaba.

En la iglesia, tu fe no es la misma que la del que está a tu lado, porque tu experiencia de Dios no es la misma experiencia que tienen los demás. El problema de los religiosos es que quieren crear una religión basada en las experiencias de un particular, quieren crear la religión de los que Jesús toca, otra de los que tocan a Jesús y otra de los que piden a Jesús. Entonces, comienzan a predicarte que, para recibir tu milagro, tienes que hacerlo a su manera; por eso siempre hay una pelea entre religiones, porque intentan obligar a todos a ver a Dios bajo un mismo concepto. Pero la fe que hace falta que se libere en tu vida no es la del concepto que piensan los demás a tu alrededor, sino la de tu propio concepto, ligada con la misma Palabra de Dios.

No todo el mundo tiene que experimentar a Dios de la misma manera para obtener su milagro. Piensa en lo que tú has hecho toda tu vida que no te ha dado resultado, ¿qué has hecho para sobrevivir? Lo único que tienes que hacer hoy es añadir tu fe en todo lo que has hecho para tu sobrevivencia; lo único que hace falta en esta hora es fe para que se libere tu corazón.

No importa si tú eres de los necesita un toque o no para caerte, lo único que hace falta es un corazón vivo despierto y dispuesto a la posibilidad de que Dios puede cambiar tu vida, te toque o no te toque.

Hoy se va despertar en ti un corazón nuevo y todo lo que has hecho para sobrevivir que no ha provocado tu milagro, en un día, tu corazón despierta creyendo que el Dios Todopoderoso envió a su Hijo para que muriera por ti en la cruz del Calvario. Murió para que tu corazón se vivifique a la posibilidad de que todo puede cambiar. Ahí es cuando tú vas a recibir tu milagro, ahí es cuando tú vas a ver que tu vida va a cambiar, ahí es cuando vas a recibir todo lo que estabas esperando de parte de Dios. Desde ahora, declara que tu corazón comienza a despertar, que esta palabra comienza a despertar tu corazón porque Dios va a trabajar contigo de acuerdo al concepto de tu experiencia, de tu vida. Tu corazón despierta hoy para recibirlo.

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