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viernes, 17 de noviembre de 2017

Buenas Noches

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UNO SOLO EN CRISTO


Por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu.


Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad.
Todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.


Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.


Cuando oréis, decid: Padre nuestro, que estás en los cielos.
Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, acerquémonos con corazón sincero.


Ef. 2:18 Jn. 17:23; 14:13,14, 16,17 Ef. 4:4-6 Lc. 11:2 Heb. 10:19,20,22

¿CASTIGO O PRIVILEGIO?

Anda a ver a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace y aprende la lección. Proverbios 6: 6.

¿Sabías que las hormigas les gusta andar en grupo? Llegan a vivr en el mismo hormiguero millones de ellas sin enfadarse ni pelear. Cada una sabe cuál es su trabajo y lo hace sin protestar.


Para que el hormiguero cada vez sea más grande y fuerte, las hormigas trabajan en unidas y en coordinación. Siempre caminan en perfecto orden.
Construyen sus casas debajo de la tierra, en árboles, en casas de madera o asta en edificios de ladrillos. Las hormigas están muy bien organizadas. Mientras que unas construyen el hormiguero, otras lo defienden, y otras van a buscar alimento.También estan las hormigas soldado, que cuidan a la reina.Todas las hormigas trabajan muy duro durante la primavera y el verano para descansar en invierno.


Los seres humanos también somos seres sociales. Tenemos familias que forman una comunidad pero muchas veces no sabemos convivir ni respetar las reglas. Ensuciamos las calles, quemamos los bosques, peleamos con los demás, y no trabajamos en equipo. Si cumples con tus deberes y obligaciones, habrá más armonía en el hogar, en la escuela y la comunidad. La próxima vez que no quieras hacer la tarea, recoger tu cuarto, recuerda a las hormiga.


HABLA CON JESÚS:


Amado Jesús, quiero ser como las hormigas, que son trabajadoras y responsables. Ayúdame a cumplir con mis deberes, amén.

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Que No Te Desanimen Las Criticas a tu Fe

Una cosa que he aprendido con el transcurso de los años acerca de vivir por fe en la Palabra de Dios es que tienes que aferrarte a ella, sin importar lo que las otras personas piensen. No puedes ofenderte cada vez que alguien que no entiende la Biblia te acuse de ser un tonto o se burle refiriéndose a ti como: “Una de esas personas de fe”.


No. Si vas a creerle a Dios y manifestar lo imposible en tu vida, tendrás que ignorar ese tipo de críticas. Tendrás que tomar una actitud tal que, incluso cuando la gente lo diga como un insulto, el apodo “persona de fe” suene como un cumplido.
Al fin y al cabo, verdaderamente lo es. ¡El mismo Dios lo dijo! Él nos dice en la Biblia que:


Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe, y que sabe recompensar a quienes lo buscan (Hebreos 11:6).
Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios (Efesios 2:8).


Si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes! (Mateo 17:20).


Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito: Pero el justo vivirá por la fe (Romanos 1:17, RVA-2015).


¡Deberías estar feliz cuando alguien te apode como “una persona de fe”! 

Ciertamente es mejor a que te llamen incrédulo. Es preferible a que la gente te señale y diga: “Mira a ese hombre. Realmente es alguien que no cree en nada”.
No quieres eso. Por el contrario, quieres ser como Abraham, al que la Biblia se refiere como el padre de nuestra fe. Él es famoso por creer y actuar en la Palabra de Dios, aun cuando ante los ojos del mundo, pareciera como un tonto.
Abraham fue tan valiente en su fe que, cuando a los 99 años escuchó de parte de Dios que él y su esposa estéril de 90 tendrían un hijo, inmediatamente comenzó a hablar como si ya hubiese ocurrido. Él llamó «las cosas que no existen, como si existieran» (Romanos 4:17) y fue por todas partes presentándose con el nuevo nombre que Dios le había dado.


“¡Hola!”, les decía a sus amigos y vecinos, “¡Soy Abraham, el padre de muchas naciones!”
“¿En serio?”, debieron responderle. “Entonces, ¿dónde están tus hijos?”
“Bueno, todavía no puedo mostrárselos, pero eso no importa; Dios dijo que soy el padre de muchas naciones. ¡Así que eso es lo que soy!”
A diferencia de muchos cristianos de hoy en día, Abraham no tenía temor alguno de que los demás pensaran que era un fanático de la fe. Él no trató de esconderla, ni se desanimó cuando los incrédulos se rieron a sus espaldas. Él sólo dejó que se burlaran y mantuvo su mirada en Dios, sin importar la situación y su aparente desesperanza:


Contra toda esperanza, Abraham creyó para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.» Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido (Romanos 4:18-21).


La manera en la que el diablo pierde terreno


Observa con atención la frase: «[Abraham] Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios…». Esta frase identifica lo que el diablo pretendía hacer en esa situación. ¡Él estaba tratando de lograr que Abraham dudara en su fe! Quería usar las circunstancias contrarias y la gente en su contra para empujarlo hacia la incredulidad.


Ese siempre es el plan de diablo. Cada vez que nosotros, como creyentes, comenzamos a hablar y actuar en la Palabra, siempre vendrá a decirnos de una u otra manera, usando lo que podemos ver con nuestros ojos físicos y escuchar con nuestros oídos: “Eres un tonto por involucrarte en este asunto de la fe. No funcionará. No conseguirás lo que estás creyendo.”


Aun cuando le estés creyendo a Dios por algo aparentemente pequeño, como un aumento de sueldo, o un mejor auto, el diablo trabajará desesperadamente para desanimarte. Él hará su mejor esfuerzo para que dudes de la promesa de Dios. De no hacerlo, esa promesa se materializará en tu vida— y cada vez que eso suceda, el diablo habrá perdido terreno. La gente a tu alrededor verá que la Palabra funciona y el diablo terminará con otro testimonio de la fidelidad de Dios en la Tierra del que no puede deshacerse.


Eso fue lo que pasó con Kenneth y conmigo en 1967, cuando escuchamos por primera vez la Palabra de fe y comenzamos a creerle a Dios por finanzas. Nosotros empezamos creyéndole a Dios por el dinero suficiente para poner comida en la mesa. Eso no suena muy impresionante, como si creerle a Dios por mercado fuera algo muy importante. Aun así, el diablo se opuso y peleó, y más adelante entendimos el porqué. Descubrimos que la misma fe en la Palabra de Dios es la que suple nuestras necesidades en otras áreas.


Funciona para generar el dinero para predicar el evangelio alrededor del mundo. Funciona para contratar tiempo de aire en televisión y llevar esa señal al planeta. Funciona para construir la sede del ministerio y el edificio de la iglesia, o financiar las misiones en otros lugares del mundo.


A través de los años, Ken y yo hemos continuado creyendo en las promesas de Dios de la prosperidad financiera y ellas se mantuvieron produciendo en nuestra vida. Nosotros hemos compartido con los demás cómo Dios nos ha bendecido y nos ha permitido ser de bendición, y ellos se han inspirado en buscar en la Palabra y dar un paso a nuevos niveles de fe financiera y de bendición.
Como resultado de la integridad de la Palabra de Dios, más y más testimonios de la fidelidad de Dios han sucedido en la Tierra. El diablo está perdiendo cada vez más territorio (no solo financieramente, sino de muchas otras formas) y el Cuerpo de Cristo está ganando terreno gracias al incremento de creyentes que se mantienen firmes en la Palabra de Dios—fortaleciendo su fe y glorificando a Dios—.
¡El diablo odia cuando Dios recibe la gloria! Él odia cuando en vez de ceder ante la presión de las circunstancias contrarias, las personas lo resisten y dicen: “¡Diablo, yo le creo a Dios! Le creo más a Él de lo que tú puedas mostrarme con mis ojos naturales o hacerme oír con mis oídos físicos. Le creo más a Él y me mantengo firme en Su Palabra porque Él no puede mentir. ¡Su Palabra es verdadera y no la soltaré!”


No puedes ser derrotado cuando tienes esa clase de actitud. No importará cuán duro el diablo trate de detenerte, tu continuarás ganando y avanzando el reino de Dios. Continuarás recibiendo aquello que estás creyendo, cumpliendo las tareas que Dios te encomiende y caminando en Su plan maravilloso para tu vida.
Una misión aparentemente imposible
Sabes, Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. Él quiere que alcances más allá de tus habilidades. Él tiene misiones que parecen tan imposibles de cumplir que tendrás que descansar en Su poder sobrenatural. Tendrás que vivir por fe en el hecho de que Él tiene el poder para hacer que todas las cosas excedan lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).


¡Esa es una manera emocionante de vivir! A pesar de que trae consigo persecución, a pesar de que hace que el mundo te califique como uno de esas “personas peculiares de fe”, te rodea de muy buena compañía. No solamente con Abraham, sino también con héroes como Noé.


¡Hablando de alguien perseguido y etiquetado como raro! Piensa por unos instantes acerca de lo que Noé debió haber padecido. Nadie, por fuera de su familia, entendió lo que Dios le había encomendado hacer.
Cuando él comenzó a construir el arca, la Tierra todavía era regada desde sus entrañas. Nadie nunca había visto lluvia, ni mucho menos una gran inundación. Así que, todos pensaron que había enloquecido cuando vieron a Noé construyendo una barca gigantesca, del tamaño de un estadio de fútbol.
“El loco Noé, predicador de la justicia”, debieron haber dicho sus vecinos y amigos. “¡No tiene ningún sentido! Está perdiendo todo este tiempo y energía construyendo esa cosa y nunca la usará.”


Sin embargo, mientras se burlaron de él, Noé continúo creyendo y actuando en la Palabra de Dios. Se mantuvo con su proyecto de construcción, y cuando comenzó a llover, su fe valió la pena. ¡Mientras el resto del mundo estaba en la oscuridad, él estaba en el arca!
Podrías decir: “Pero Gloria, yo no soy como Noé, Dios no me ha llamado a construir un arca”.
No, pero Él te ha llamado a hacer algo—y cualquier cosa que Él te llame a hacer tendrás que hacerla por fe. Así son todas las tareas sobrenaturales de Dios. No tienes que escuchar a Dios un día y despertar la mañana siguiente para descubrir que todo cayó automáticamente en su lugar. No comienzas un día dado con la cuenta bancaria repleta del dinero necesario y con todo el mundo listo para ayudarte.


Por el contario, cuando comienzas a caminar en el plan de Dios, las cosas naturales parecieran haberse puesto en tu contra. Usualmente te enfrentarás a grandes obstáculos y con personas escépticas, dispuestas a decirte que esa enfermedad que estás creyendo que sea sanada es incurable… o que el negocio que Dios te llamó a comenzar seguramente será un fracaso… o que nunca entrarás al ministerio porque no puedes ni predicar un sermón ni aunque lo trates.


¿Qué haces cuando enfrentas esa clase de negatividad? Haces lo mismo que Abraham o Noé hicieron.


Continúas creyéndole a Dios.


Le crees cuando no hay razón natural para creer.
Le crees cuando todo el mundo te dice que eso no se puede hacer.
Continúas caminando por fe en lo que Dios te ha dicho en Su Palabra y por la voz de Su Espíritu Santo.


Por supuesto, para llevarlo a cabo deberás mantener tu corazón lleno de la Palabra de Dios. No podrás saciarte con tan solo escucharla una vez a la semana en la iglesia el domingo. Tendrás que pasar tiempo en ella todos los días. Deberás alimentar continuamente tu espíritu con predicaciones ungidas y llenas de fe, meditando diariamente en las escrituras que cubren tu situación.
De lo contrario, comenzarás a retroceder hacia lo natural. Comenzarás a estar influenciado por la voz del mundo y tu fe comenzará a flaquear. Comenzarás a dudar de la promesa de Dios y no mucho tiempo después, en vez de llamar las cosas que no existen como si existieran, estarás pensando y hablando incredulidad.


¡Eso no es lo que quieres hacer! Quieres continuar progresando en la fe, no retroceder. Te quieres mantener en una dieta saludable de la Palabra, una que te ayude a desarrollar la actitud que el apóstol Pablo mencionó en 2 Corintios 4, cuando escribió: «Pero en ese mismo espíritu de fe, y de acuerdo con lo que está escrito: «Creí, y por lo tanto hablé», nosotros también creemos, y por lo tanto también hablamos. Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (versículos 13, 18).


Ken y yo nos apoderamos de esos versículos en los primeros días de nuestro caminar de fe, cuando estábamos quebrados y plagados de deudas. En ese entonces nosotros no podíamos mirar nuestra situación financiera con ojos físicos y decir: “Todas nuestras necesidades son suplidas”. Sin embargo, podíamos permanecer en la Palabra, mirar con los ojos de la fe, y ver lo que Dios tenía para decir de la situación. Podíamos ponernos de acuerdo con Filipenses 4:19 y decir: «Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».


Tan pronto empezamos a hacerlo, nuestra situación comenzó a cambiar. En menos de 11 meses, nuestras deudas estaban pagas y teníamos dinero suficiente para vivir.


¡La gloria sea para Dios, hemos recorrido un largo camino desde entonces! Hoy en día hemos vivido muchos años libres de deuda, y somos más prósperos de lo que nos podríamos haber imaginado en ese entonces. Sin embargo, hoy seguimos haciendo lo mismo que hicimos al comienzo. Todavía miramos las situaciones imposibles a través de los ojos de la fe y decimos lo que Dios tiene para decir al respecto. Todavía nos mantenemos firmes en la Palabra, viéndola cumplirse en nuestra vida, y haciendo por fe en Dios lo que los incrédulos dicen que es imposible.


¡Si te aferras a la Palabra de Dios, podrás hacer lo mismo! Podrás continuar creciendo fuerte en la fe, experimentando la manifestación de Sus planes y el cumplimiento de Sus promesas en tu vida. Podrás producir testimonios en la Tierra y darle la gloria a Dios.


¡Te aseguro que, en ese momento, el diablo ya no se reirá!

Victoria Sobre la Aflicción

Les he hablado de estas cosas para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo! (San Juan 16:33) RVA 2015

Día a día recibimos información acerca de los acontecimientos mundiales. Al ver el grado de corrupción, injusticia y maldad que se generan en los diferentes países, preguntamos ¿Qué pasa en el mundo? Se oyen voces de dolor, odio, hambre, enfermedad, violencia. Algunas voces predicen toda clase de cosas malas, transmiten conceptos y estadísticas desalentadoras, niegan el optimismo, matan la esperanza y la fe.


En esta época difícil que vivimos procuremos oír la voz de Dios. Esta nos dice “En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!”.
La voz de Cristo, quien mora en nosotros, es la voz de la fe y la esperanza en un mundo enfermo y afectado por el pecado.
Si estas en problemas, en dificultades, si te sientes confundido por algunos cambios, si los sueños parecen esfumarse, si no tienes paz mental por la preocupación, o un amor roto, la pérdida de un ser querido, te has quedado sin trabajo, te sientes amenazado por circunstancias adversas, si tu espíritu esta afligido, es tiempo de oír la voz de Dios quien con sus palabras trae paz y calma a tu vida. Él te dice ¡ten valor, yo he vencido al mundo!


En otras palabras, si Jesús venció toda dificultad, ahora pone a tu disposición todos sus recursos para que tú también puedas ser victorioso ante toda dificultad. ¿Necesitas sabiduría? Él es tu sabiduría. ¿Necesitas paz?, Él es paz para tu alma intranquila ¿Necesitas alcanzar la victoria sobre algún asunto en particular?, con Cristo eres más que vencedor. Jesús en ti, es la parte fuerte, eterna e inconmovible que permanece en medio de la tormenta. Escucha hoy su voz y recibe su gracia abundante.


Oremos así:


“Gracias Jesús por estar siempre conmigo. Ayúdame en este día a escuchar tu voz, Ella me infunde fe. Tú divino poder me cubre ahora y recibo paz, esperanza y poder para vencer la adversidad. Te alabo Jesús, en tu nombre lo pido. Amén”

EN AGUAS TURBIAS

«El Señor me ha dicho: “Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad” . […] Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy» (2 Corintios 12: 9-10).

Cuando estás haciendo submarinismo entre los restos de un naufragio, lo peor que puedes hacer es perderte, porque una vez que te quedas sin aire te morirás allí encerrado. Este pensamiento me cruzó la cabeza cuando me encontraba buceando en las Islas Marshall, en un barco hundido llamado Prinz Eugen. 

Nuestro guía, en quien yo no confiaba, acababa de llevarnos al interior del barco y estábamos en uno de los dormitorios. Los muebles estaban pegados al techo porque el barco había naufragado boca abajo. De lo que no nos dimos cuenta es de que todo a nuestro alrededor estaba cubierto con una fina capa de cieno. Nuestra presencia agitó el cieno y todo se voivió oscuro como la noche, Cuanto más nos movíamos, más oscura se volvía el agua. No podía siquiera ver mi mano delante de la cara. Estaba muerta de miedo. No solo no sabía cómo salir de allí, sino que tampoco podía encontrar a nuestro guía. A tientas intenté encontrar la puerta, pero me golpeé contra las paredes, el escritorio y una silla. Cuando creí que no saldría viva de allí, sentí una mano agarrándome por la muñeca y tirando de mí hacia afuera. No podía ver a nadie, pero sabía que me estaban salvando la vida. Ya en la superficie vi que era el guía. Parece que era más capaz de lo que yo había pensado.


A veces nuestras vidas también se ponen un poco turbias y la oscuridad de la noche nos abruma. Durante esos momentos nos preguntamos dónde está Dios, si nos habrá abandonado a tanta agitación. Pero Pablo nos dice que es precisamente en esos momentos cuando el poder de Dios se manifiesta. En 2 Corintios, Pablo se está defendiendo a sí mismo de las graves acusaciones que está recibiendo y entonces dice algo que no comenta en ninguna otras de sus Cartas; dice que tiene «una especie de espina clavada en el cuerpo» (2 Corintios 1 2: 7). En tres ocasiones le pidió a Dios que le quitara esa espina, pero Dios simplemente le aseguró que su gracia estaría con él y su poder lo fortalecería en su debilidad. 

Cuando lo estamos pasando mal y nos sentimos perdidos, es cuando tiene la oportunidad de mostrar su poder. En los momentos más duros de mi vida es cuando he sentido más de cerca a Dios, Si estás pasando alguna prueba, confía en que saldrás de ella fortalecido.

Emily

«Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él» (Proverbios 22: 6).


Emily era una niña cuando vino a vivir con su nueva mamá y tía, y comenzó a asistir a las clases infantiles de nuestra iglesia, Todos estaban entusiasmados por conocer a esta hermosa niña; pero era muy difícil a causa de su constante llanto. Cada vez que alguien la saludaba, ella lloraba.


Su nueva mamá era la directora del Club de Aventureros, así que Emily comenzó a participar en el Club desde muy pequeña. El tercer sábado de cada mes, los aventureros iban a un hogar de ancianos, donde cantaban, leían versículos de la Biblia y saludaban a los residentes. La pequeña Emily iba con ellos.
Un sábado, cuando tenía seis años, visitó el hogar y anunció: «Me gustaría cantar un himno del himnario». Sorprendidos, todos nos preguntamos si realmente podría hacerlo. No solo era muy tímida, sino que además nunca la habíamos oído cantar sola. Pero ella tomó el himnario, lo abrió en el himno 462, y cantó «Dame a Cristo».


A los siete años de edad, Emily pidió estudios bíblicos. Yo no tomé en serio su pedido, pero cada vez que ella venía me preguntaba: «¿Cuándo puedo comenzar los estudios bíblicos?». Finalmente, acepté estudiar la Biblia con ella. Se le dio una carpeta para guardar allí las lecciones. Nunca dejaba la carpeta en su casa, sino que la llevaba a la iglesia cada vez que iba, al punto que estaba tan rota que hubo que darle una nueva.


Durante esos meses de estudios de la Biblia y de las creencias de la Iglesia, Emily siguió dedicada al crecimiento en Cristo, sin vacilar nunca. Hacia el final de los estudios, dijo: «Me quiero bautizar». Nuevamente, yo dudé, y le dije que hablara con su mamá. La siguiente vez que la vi, Emily me informó, muy feliz, de que su mamá estaba de acuerdo en que fuera bautizada. Emily, así como otros niños con los cuales he estudiado la Biblia, me enseñó una lección muy importante: cuando tomo una decisión por el Señor, tengo que mantenerme firme, como hizo ella.


El 12 de octubre de 2013, junto con otras tres personas, Emily fue bautizada. Mi corazón agradecido cantó: «iA Dios sea la gloria!».

¡Las calles!

«Y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».Romanos 3: 24


¡PERDÍ Ml CARRERA, mi familia, mi libertad! mi vida! No me queda nada!La voz ronca, quebrada y triste de Juana no escondía el volcán de sentimientos que atormentaba su corazón. Escondía sus ojos detrás de unos lentes oscuros, baratos; de esos que compras en la calle por tres dólares.La calle; tal vez la calle fue su desgracia. Había sido en la calle donde encontró gente que la llevó a la drogadicción y, finalmente, a la cárcel. En la calle sufrió, pasó hambre y durmió. La calle! Ah, calles abarrotadas de gente! Calles asfaltadas. Más peligrosas que los caminos angostos de la jungla.


Calles sin alma, sin compasión; calles de muerte. Todo eso pertenecía al pasado: en la cárcel, privada de su libertad, fue irónicamente donde halló la verdadera libertad. Una madrugada fría de junio; el piso helado de cemento; la comida de puercos en el suelo, disputada por ratas y cucarachas… ¿Por qué es necesario llegar al extremo de la vida, para reconocer que Jesús es la única salida? En el frío lacerante de aquella celda solitaria pagaba el castigo por su indisciplina. Allí Juana se acordó de un versículo de la Biblia, que oía todas las mañanas a través de un programa de radio que escuchaba otra presidiaria: «Somos justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo».


En medio del dolor, el corazón se vuelve sensible; en la derrota, se aprende; en la soledad, se piensa. Juana sintió, pensó y aprendió. Aceptó a Jesús como su Salvador, y ese fue el inicio de una nueva vida. La redención no es solo salvación: la redención significa libertad, porque alguien pagó el precio. El precio no fue oro ni plata, sino la preciosa sangre de Jesucristo. El sufrió, fue encarcelado y murió para que tú pudieras vivir. Nada ni nadie tiene el derecho de quitarte esa libertad.


Un día Jesús tuvo que subir la angosta calle que lo llevó a la muerte, a fin de que tú salieras de las calles traicioneras de este mundo, y encontraras el Camino: aquel que, con seguridad, te llevará a la vida eterna. Por eso hoy, antes de salir a la calle en busca de tus sueños, recuerda que somos «justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».

Buenas Tardes

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Progreso constante

«Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, stno en santidad. .I En cuanto al amor entre hermanos, , .I les rogamos, que [.. .I aumente todavía nzás. Procuren vivir tranquilosJ,’ ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos conao les hemos encargado».I Tesalonicenses 4: 7-11, DHH


TENEMOS A NUESTRO ALCANCE posibilidades enormes. Un ser humano, tal como el propio Creador lo considera, es un hijo de Dios. «Ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es» (1 Juan 3: 2, NVI). […l Es nuestro privilegio apartarnos de lo bajo y vulgar, y elevarnos hacia un nivel cada vez más alto, para ser respetados por la gente y amados por Dios. La tarea que Dios encomienda a los jóvenes, así como a las personas de todas las edades, demuestra que los considera hijos suyos. Les encomienda la tarea de gobernarse a sí mismos. Los llama a ser copartícipes en la gran obra de la redención. Como un padre toma a su hijo en sociedad en sus negocios, así también el Señor toma a sus hijos en sociedad con él. […]


Los jóvenes necesitan más y más de la gracia divina para que puedan aplicar correctamente los principios del cristianismo en su vida cotidiana. La preparación para la venida de Jesús es hecha por medio del Espíritu Santo, y merced a la acción de él, en el ejercicio de nuestras cualidades más nobles. Es del todo esencial que nos mantengamos unidos a Cristo. El ha de ser nuestra fortaleza, eficiencia y poder.


No podemos depender de nosotros mismos en ningún momento ni en ningún caso. Jóvenes, acrecienten sus talentos con fidelidad, impartiendo generosamente la luz que Dios les ha dado, Estudien la mejor forma de brindar a otros paz, conocimiento y claridad de ideas, y todas las demás abundantes y ricas bendiciones del cielo que todos ustedes han recibido. «Progresen en ello más y más» (l Tes. 4: IO, LPH). Manténganse apuntando a lo alto, siempre a lo alto, cada vez más alto! Lo que vale hoy es exigirnos el máximo rendimiento de nuestras facultades físicas y mentales, manteniéndonos siempre enfocados en las realidades eternas.

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